“Cuando quieras emprender algo, habrá mucha gente que te dirá que no lo hagas; cuando vean que no pueden detenerte, te dirán cómo tienes que hacerlo; y cuando finalmente vean que lo has logrado, dirán que siempre creyeron en ti”.
John C. Maxwell

Fukushima. Cientificos estudian la radiactividad en los oceanos.

El accidente nuclear de Fukushima ocurrido en la Central nuclear Fukushima I el 11 de marzo de 2011, comprende una serie de incidentes, tales como las explosiones en los edificios que albergan los reactores nucleares, fallos en los sistemas de refrigeración, triple fusión del núcleo y liberación de radiación al exterior, registrados como consecuencia de los desperfectos ocasionados por el terremoto y tsunami de Japón oriental.  Se detectaron e identificaron tres tipos de elementos proveniente de Fukushima en las muestras procedentes del Oceano Pacífico, entre ellas,  cesio-134, cesio-137 y un isótopo de plata Ag-110m. Existen 174.000 personas permanecen alejadas de sus hogares tras haber sido evacuadas por el accidente nuclear.  El objetivo del gobierno japonés es que estas personas vuelvan a casa en el año 2017, pero ONGs ambientales ponen en duda que su seguridad esté garantizada y  denuncian que los trabajos de descontaminación están siendo “poco metódicos”, “inadecuados” e “ineficaces”. Por el momento sólo se ha completado el 10% del desmantelamiento de la planta atómica dañada, un proceso que se prevé que dure entre 30 y 40 años. Sólo alrededor de la central los residuos radiactivos cubren un área de 16 kilómetros cuadrados. Estudios recientes han determinado que los niveles de radiación están disminuyendo en toda la zona, excepto en el área portuaria cercana a la planta nuclear, donde continúan las fugas radiactivas.

Fuente: Cienciaxplora