“Cuando quieras emprender algo, habrá mucha gente que te dirá que no lo hagas; cuando vean que no pueden detenerte, te dirán cómo tienes que hacerlo; y cuando finalmente vean que lo has logrado, dirán que siempre creyeron en ti”.
John C. Maxwell

Polémica por el salmón rosado “teñido”.

Si bien es una comida sana e ideal para sumar a la dieta, antes de comerlo atraviesa procesos artificiales como el teñido de su carne para adquirir color. Es posible que  no haya compradores de un filete de salmón rosado si fuese de color gris, pero es precisamente ese el color natural de los salmones de piscifactoría. El color rosa intenso tirando a anaranjado llega en cápsulas. Solo hay un tipo de salmón cuya carne es rosa de manera natural, y es el salmón pescado en su propio hábitat. Durante su ciclo vital, los salmones se alimentan de camarones, pequeños crustáceos y krill. Esa alimentación rica en  astaxantina. Este compuesto es el que se acumula en los tejidos del animal, proporciona ese vivo color rosado. La astaxantina es también la sustancia que proporciona el color rosa anaranjado en los flamencos, cuya dieta es similar.

Los salmones en las piscifactorías en su dieta no incluyen crustáceos. Los salmones criados en cautividad suelen alimentarse de piensos que incluyen aceite y pasta de pescados más pequeños, almidón de maíz, grasas animales o levadura y principalmente soja transgénica. Esta dieta hace que la carne de los salmones de piscifactoría sea de un color gris claro semejante a la de otros peces. El color de los salmones de granja es la base  a cartas de colores para que cada granjero elija el tono de rosa con el que quiere teñir a sus peces. Las cartas de color las creó la multinacional farmacéutica Hoffman-LaRoche. Actualmente las suministra la multinacional holandesa DSM, que compró Hoffman-LaRoche en 2002. La carta de colores se utiliza porque la carne de los salmones en estado salvaje es de diferente tonalidad según la especie. La incorporación de astaxantina es una práctica poco conocida pero regulada, y la carne de los peces tiene que pasar estudios de cromatografía y análisis para determinar si la concentración en los tejidos es la adecuada.

La astaxantina es un carotenoide emparentado por ejemplo, con el licopeno, que es la sustancia que da su color natural a los tomates. Aparte de dársela de comer a los salmones para mejorar su color, la astaxantina también existe en forma pura para el consumo humano (en cápsulas). Al tratarse de un carotenoide que no se sintetiza como vitamina A, algunos médicos aseguran que tiene propiedades antioxidantes. Sin embargo, resulta cuando menos curioso conocer que ese color del salmón de piscifactoría que asumimos como “real” en realidad es “añadido”. Y lo peor: que puede haber criaderos que escojan no suministrar astaxantina de forma natural sino a base de procesos químicos (no necesariamente nocivos para la salud, pero desde luego no naturales). Algunos expertos alertan de los riesgos potenciales para la salud y el ecosistema que suponen las prácticas industriales de piscifactoría.

En Estados Unidos, y a raíz de una demanda interpuesta en 2003, la ley obliga a las granjas a determinar en la etiqueta si la carne de salmón está coloreada. En otros países no se requiere esta distinción.

 

 

Fuente:  https://es.gizmodo.com/asi-tinen-los-salmones-de-granja-para-que-su-carne-se-v-1691770709

https://www.infobae.com/2015/12/30/1779648-crece-la-polemica-alrededor-del-salmon-rosado/