“Cuando quieras emprender algo, habrá mucha gente que te dirá que no lo hagas; cuando vean que no pueden detenerte, te dirán cómo tienes que hacerlo; y cuando finalmente vean que lo has logrado, dirán que siempre creyeron en ti”.
John C. Maxwell

Rosario. Agroquímicos presentes en frutas y verduras.

El Estado debe garantizar el control de los alimentos que consume la población. Se realizó un relevamiento  y del análisis hecho en los laboratorios de la Bolsa de Comercio se detectó la presencia de 11 tipos distintos de agroquímicos en verduras, hortalizas y frutas que se venden en comercios de la ciudad de Rosario, entre ellos rúcula, pimiento, lechuga, apio, tomate, puerro, espinaca, zanahoria, frutilla y manzana tomadas en dos verdulerías (una del centro y otra de zona norte). Se detectó la presencia de agroquímicos en el 75 por ciento de los elementos analizados.En esa paleta de químicos encontrados en los alimentos hay de todo: algunos prohibidos total o parcialmente por la propia ley argentina; otros tolerados en Argentina pero prohibidos en otros países; otros cuyas mezclas no han sido estudiadas debidamente, y otros tolerados en el país pero aplicados en mayores dosis a las establecidas por el propio Senasa.

La rúcula fue la verdura más “fumigada” de las analizadas con la presencia de 5 químicos diferentes incluyendo forato, un producto que desde 2011 no puede utilizarse en el sector agropecuario según la resolución 532/2011 de la Secretaría de Agricultura de la Nación.

Ese mix de químicos tiene además efectos no estudiados ya que algunos productos se potencian cuando interactúan con otros, algo más alarmante aún al tratarse de una verdura que se come cruda.

En algunos casos, los valores de agroquímicos encontrados superan el límite máximo residual (LMR) establecido por el Senasa. Es el caso por ejemplo de la cipermetrina, un insecticida hallado en rúcula y en la lechuga, ambos se consumen sin cocinar,  con valores por encima de los considerados como inocuos (se encontraron 0,011 mg/kg. en rúcula y 0,012 mg/kg. en lechuga, cuando “por defecto” sus valores seguros no deben superar 0,01 mg/kg.). Además, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) tiene clasificado a este producto como altamente tóxico en peces y abejas y como “posible carcinógeno humano”.

El procymidon, un fungicida, fue hallado en pimiento verde y rojo, lechuga, apio y tomate. Es un fungicida catalogado como posible carcinógeno en humanos en Estados Unidos y prohibido desde el año 2008 en la Unión Europea pero tolerado en Argentina. El análisis encontró dosis toleradas según ley argentina en el pimiento y en el tomate, pero en cambio superan el límite de Senasa en lechuga y en apio. En el caso de la lechuga la cantidad de agroquímico hallado superó un 50 por ciento el límite legal (1,524 mg/kg. contra 1 mg/kg. permitido).

El insecticida clorpirifos, hallado en la rúcula y en el puerro, está prohibido en Argentina desde el año 2009 en formulaciones domisanitarias pero sigue siendo tolerado en agricultura. En el listado de LMR del organismo no aparecen ninguna de esas dos verduras para el caso de ese insecticida, a pesar de que la rúcula tenía una dosis de 0,07 mg/kg., un valor superior al considerado seguro “por defecto” de 0,01 mg/kg. correspondiente al límite de detección del método de análisis.

El forato (phorate), un insecticida y acaricida encontrado en la rúcula ni siquiera aparece en el listado de químicos del Senasa ya que su uso se encuentra prohibido en Argentina según resolución 532/2011 de la  ex Secretaría de Agricultura nacional: “Se prohibe la elaboración, importación, exportación, fraccionamiento, comercialización y uso de esta sustancia activa como así también de los productos fitosanitarios formulados en base a ésta, para uso agropecuario, en todo el territorio” argentino.

El fosmet (insecticida) fue encontrado en la rúcula. Tampoco tiene LMR establecido por Senasa para esa verdura de hoja, a pesar de que la Organización Mundial de la Alimentación (FAO) recomienda establecer límites máximos de aplicación para ese químico.

El profenofos, que nunca fue autorizado en la Unión Europea, fue encontrado tanto en las muestras de frutilla como de lechuga y de zanahoria. Este insecticida  además está prohibido en varios países de la región como Brasil, Colombia y Paraguay.

Fuente: La Capital